martes, 7 de septiembre de 2010

¡BONANZA!

El filósofo del cante, maestro de los dobles sentidos, Gregorio Sánchez Fernández, más conocido por Chiquito de la Calzada, provoca la risa del público cantando...
"Tres jinetes van cabalgando para Bonanza...."
Y la gente se imagina a unos "Cartwright" aflamencados. Pero, lo más seguro, es que Don Gregorio hablara de unos caballistas que recorren las onduladas colinas de vides, patatas y girasoles que, desde Trebujena, llevan hasta Bonanza... La auténtica Bonanza, el puerto de SanLucar de Barrameda...



Como la plaza de su Iglesia, Bonanza es un lugar discreto, sencillo y acogedor... y si le pusieran silenciador a las motillos y quitaran altavoces a los bakalamóviles sería un paraiso.

Bonanza es un rincón para privilegiados que tienen amigos, porque sólo la generosa amistad de alguien del lugar te puede facilitar donde pasar tus vacaciones. Un lugar tan auténtico, sencillo... ¡y donde se puede aparcar en la misma puerta! como el que nos brindó Rocio.


Con un mensaje o un comentario tuyo, te facilitaremos como conocer a Rocio y el modo de alquilar su acogedor apartamento con salón/cocina, aseo y dos amplios dormitorios en la planta baja  más un gran espacio con dos camas y una terraza grande, fresca y bien cerrada en la superior.

¿Atractivo? Pues lo mejor es que bajas una manzana, cruzas la calle y ya estás en la playa...


Aquí empiezas a caminar por la arena... Estás en la desembocadura del Guadalquivir, al fondo está SanLucar y a la derecha el Coto de Doñana. Sigues caminando y pasas por el baluarte defensivo...


Son las once de la mañana y la playa está llena... de arena. Sigues caminando, hasta Bajo de Guía donde empieza la playa urbana de Sanlucar.


¡Qué tampoco es que esté abarrotada de sombrillas! Y sigues, y sigues y sigues... ¡y la playa no se acaba nunca! Así que te vuelves derrengado  y, a la caida de la tarde, por fin ves gente, mucha gente, presenciando las carreras de caballos...


Las sombrillas son casas de apuestas montadas por los niños y niñas. Viendo los caballos, de pronto te quedas extasiado con la puesta de sol...


Y se despierta el apetito... Hay muchos sitios donde satisfacerlo, pero sólo uno, donde las niñas bonitas se ponen guapas de helado, será un recuerdo imborrable de las vacaciones...


En la plaza de San Roque, en la terraza del Bar San Roque, Casa Ballén, se disfrutan de menús inolvidables, premiadas tortillitas de camarones, pescaitos, langostinos y la simpatía de un servicio como ya no crees que pueda existir...

Vale, ¿y qué más? Los aficionados al morapio a visitar bodegas, que hay muchas y muy buenas... pero no puedes dejar de visitar Doñana en el Rey Fernando. Las entradas se sacan en la Fábrica de Hielo, Bajo de Guía...



Un museo coqueto y refrescante donde te haces la ilusión de estar dentro de una caravela descubridora...


Y esperas fresquito a embarcar en el Rey Fernando para cruzar a Doñana y remontar el río...



Siguiendo a los guías te internas en Doñana, con la esperanza de ver su vida salvaje...



A lo lejos se vislumbran unas ciervas, pero no les prestas atención con el pavor de estar rodeado de tigres...


¡Menos mal que vas armado! ¡Ni se te ocurra entrar en Doñana sin ellas!


Si no lo haces, puedes sufrir efectos secundarios tan graves como creerte un flamenco...



En todo caso, no dejes de asomarte a los rincones secretos de Sanlucar...


Perderte por Jerez, para encontrar la fachada de un templo ¿romano? dedicado a Mitra dentro de la fachada de un templo cristiano bastante abandonado...


lucir palmito en Rota...


Y darte un paseo caletero siguiendo los pasos al asesino de "El Asedio", la estupenda novela gaditana de Arturo Perez Reverte...


¡De mayor, quiero ser gaditano!

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